¡MI SILLA NO SE TOCA Y tampoco ES UN APOYO PARA TI!

¡Hola personas diversas! ¿Cómo estáis? Espero que hayáis tenido una semana genial. Esta semana ha sido mucho más light que los días anteriores, como dije en la anterior entrada ya terminé la mayoría de los exámenes y estoy mucho mejor, de hecho hoy me he permitido salir un poquito a comer con una amiga y me ha dado la vida ¿Habéis tenido plan hoy? ¿Y lo que queda del finde?

Os voy a hablar de un tema del que casi nunca se habla y es que, cuando he tenido que coger mi transporte público para ir a algún lado en concreto, sobre todo en autobús he visto que la mayoría de las veces, usaban mi silla como apoyo para sostenerse o bien invadían mi espacio que tengo reservado de persona con discapacidad apoyándose en algún antebrazo de mi silla o en alguna esquina, dejándome sin visión o claro, sin espacio vital.

La gente de por sí, es muy inconsciente se está viendo constantemente ahora en la pandemia, pero se creen que una silla de ruedas es un soporte que da derecho a terceras personas a apoyarse o a ignorar como si nada, sin darse cuenta que una silla de ruedas es parte del cuerpo de una persona, es como una pierna ortopédica de alguien que no tiene pierna la gente le estuviera pisoteando o dándole patadas por el simple hecho de que es hierro, ¿no tiene sentido, ni lógica no? Pues las sillas de ruedas es exactamente lo mismo.
Volviendo al transporte público, el metro es también muy probable de que estas situaciones pasen, pero bueno, me da margen a dar la vuelta y ponerme de tal manera de que la parte de atrás no me la toquen, aunque no siempre. El autobús es más complicado, los autobuses tienen el sitio más limitado y no tengo margen de maniobra para ponerme en la posición que debería, por lo que, la gente tiende más en ese transporte (al menos en mi caso) para apoyarse en la parte de atrás, o ponerse entre mi silla y algún barrote casi empujándome, en fin. ¡Indignante!
Y es que, la gente tiene de costumbre estos hábitos y no se dan cuenta de que pueden hasta romper la silla de ruedas.
Otro habito muy habitual es la que está relacionada con el paternalismo que es, el querernos ayudar en: maniobrar, colocarnos, etc. Sin preguntar. Tocan la parte de atrás para hacer todos estos gestos queriendo ayudar, sin tampoco percatarse de que, primero nos están tocando (repito) una parte del cuerpo que, además se puede romper dependiendo del tipo de silla que nadie sabe a simple vista como es, puede (ahora) estar infectado y ser asintomático y al tocar puede estar poniendo en peligro o a un familiar o a otra persona a la que de verdad pida ayuda o incluso, a mí misma, por lo tanto, reconsiderar que la silla no es una herramienta que podéis tocar a la tolera, es una parte del cuerpo, una prótesis más, aunque diferente de una persona que lo necesita y que si la tocáis que sea con permiso de dicha persona que la utiliza.

Odio a los invasores de espacios y los que se hacen los tontos o los despistados que los hay… Así que, si no queréis que os pillemos en el metro o en el autobús en el momento de echarnos para tras porque vosotros estáis invadiendo nuestro espacio, ¡quitaros!

Si os ha gustado, compartirla en vuestras redes sociales para acabar con estas situaciones y también darle “me gusta” si también os sirve este tipo de publicaciones.
Gracias por leerme, ¡hasta el próximo día!