AYUDA A LA PERSONA CON DISCAPACIDAD CON COHERENCIA

¡Hola personitas diversas! ¿Cómo está yendo la semana? Os vengo a contar un poco bajo mi experiencia y lo que he podido ver en mí alrededor algunas cositas a tener en cuenta a la hora de querer ayudar a una persona con discapacidad en la calle (en cualquier ámbito).

Antes que nada quiero decir que hay muchísima gente buena que quiere ayudar altruistamente pero, sin darse cuenta de que lo que está haciendo realmente es molestar o no tanto eso sino, crear un momento incomodo e innecesario.

Mujer en silla de ruedas cogiendo el pomo de la puerta. Fondo de la pared y su mono es azul bebé

Una persona con discapacidad de primeras si va a la calle sola es porque gran parte de todo lo que tiene que hacer puede hacérselo sola o simplemente pide ayuda en según qué cosas, hay que normalizar esto desde ya, porque muchas veces los gestos y algunos comentarios indirectos hacen que nos hagáis pensar –al menos a mí- que no entendéis como podemos ir solos por la calle. Si una persona con discapacidad quiere abrir una puerta o quitar una silla de la mesa o cosas así y ves que no puede o que le cuesta mucho trabajo ¡NO SE LO HAGAS! Pregúntaselo, “¿Quieres que te ayude?”. Muchas veces sin decir nada nos abren las puertas o nos quitan la silla –por poner ejemplos básicos- sin decirnos nada y puede que lo que estemos haciendo sea intentarlo o hacerlo a nuestra manera y tened en cuenta que tenemos voz y boca para poder pedir ayuda si en el momento dado no podemos hacerlo y mira diciendo lo de la silla. Se me ha venido a la mente el día que fui al hospital a hacerme análisis y luego fuimos a desayunar a la cafetería que tiene el hospital, el camarero con toda su buena intención quiso quitar la silla y yo confiando en él al intentar colocarme casi me engancho con esa silla porque estaba mal quitada, me la quito a medias por decirlo así. Con esto os quiero decir que a veces la ayuda es más un incordio que una ayuda real. Lo mejor es preguntad si queremos tu ayuda y de ser afirmativa la respuesta preguntadnos como.

A las personas con movilidad reducida nos cuesta dependiendo de qué cosas más trabajo hacedlas o necesitamos más tiempo, si veis a una persona con discapacidad ponerse el abrigo y veis que tarda mucho o que hace “demasiados” esfuerzos vuelvo a decir que no se lo pongáis sin decirla nada, sino preguntad antes si queremos esa ayuda.

Una anécdota muy heavy de esto, es la de un día estando en un centro comercial, habíamos terminado de comer mis amigas y yo. Queríamos ir al parque de en frente del centro comercial pero hacia frio y nos teníamos que poner el abrigo. Nos pusimos a un lado para no molestar mucho, sin darnos cuenta de que había una señora dando flayers de esos. De todas formas, no la molestábamos. Sin decir absolutamente nada, pero ¡nada! Cogió el abrigo de mi amiga y se lo empezó a poner. Al principio pensé que era una amiga de su madre pero su reacción me hizo ver que era la señora que estaba en el rincón aquel… Inmediatamente nos fuimos de allí, pero la señora nada más meterla el brazo a mi amiga tuvo la santas narices de preguntadla si quería la ayuda –una vez que ya estaba casi puesto- Nos quedamos en shock porque en la vida nos había pasado algo tan alucinante como eso. No sé qué se le pasó a la señora. ¡Imaginaos que se la cae algo importante a mi amiga! ¿Por qué esta señora tiene que tocarla? Encima en medio de una pandemia… ¡inexplicable!

Otra de las cosas que la gente debe saber es que, las personas con discapacidad visual pueden ir solas por la calle también ya sea por su bastón o por su perro guía. ¿Cómo ayudarla si la veis desorientada o que se está a punto de dar con algo? Mirad para empezar, tengo contacto con Realidades Diversas la persona que da cara a esta cuenta se llama Arthemisa y os puede informar muchísimo más de esto que yo, pero lo que yo he aprendido y obviamente lo coherente es que, no gritéis a las personas no hace falta, con dar unos toquecitos en el hombro o en el brazo y ponerte de frente a ellos y explicarles quien eres y que estás viendo es suficiente, porque además os comunico que las personas con esta discapacidad buscan referencias de pareces, farolas o cosas así para orientarse y aunque parezca que lo que hacen es chocarse, lo que realmente hacen es orientarse y ubicarse. En el momento de un paso de peatones, ni se os ocurra cogerla sin más y llevarla al otro lado. Pensad un poco: ¿Qué os pasaría por la cabeza si alguien desconocido os coge de repente y os lleva a un sitio? Yo en su lugar, le meto un bastonazo porque no sé quién es, entended que es extraño cuanto menos. Lo ideal es lo mismo que os he dicho anteriormente, primero os identificáis y le decís a esa persona que ya se ha puesto en verde y si necesita ayuda.

chico joven con gafas de sol silbando guiado por su perro guía y con un bastón

Vamos a pensar en una persona con discapacidad auditiva, por mucho que habléis alto si tiene un problema auditivo total no os va a escuchar y si vocalizáis y exageráis los gestos demasiado la persona no puede leer vuestros labios y puede distorsionar el mensaje, por lo que os recomiendo que os pongáis de frente a esa persona y habléis de manera clara y vocalizando un poco más pero sin llegar a la exageración. Las personas con discapacidad auditiva la mayoría de ellas no hablan no porque sean mudas que bueno, algunas se pueden dar el caso pero la mayoría puede ser que al no escuchar ningún sonido del exterior no son capaces de emitir palabras o sonidos por eso, cuando hablamos de personas sordas también se dicen sordo-mudas porque al no oír no saben emitir sonidos por su voz o si lo hacen son ruidos.

Os pongo toda la información de Arthemisa y Realidades diversas es una cuenta muy enriquecedora y os puede ayudar muchísimo a entender más a las personas con discapacidad auditiva. Espero que os haya gustado y servido. Cualquier duda sobre algo no dudéis en poneros en contacto conmigo, soy totalmente accesible a cualquier comentario o pregunta.

Muestra el twitter de realidades diversas.

Que no os pueda el miedo o el “apuro” de preguntar a una persona con discapacidad porque no nos importa daros cualquier tipo de información o consejo, de verdad.

¡Sed buenos, accesibles, inclusivos y por supuesto diversos!

¡Hasta el próximo día!

¡MI SILLA NO SE TOCA Y tampoco ES UN APOYO PARA TI!

¡Hola personas diversas! ¿Cómo estáis? Espero que hayáis tenido una semana genial. Esta semana ha sido mucho más light que los días anteriores, como dije en la anterior entrada ya terminé la mayoría de los exámenes y estoy mucho mejor, de hecho hoy me he permitido salir un poquito a comer con una amiga y me ha dado la vida ¿Habéis tenido plan hoy? ¿Y lo que queda del finde?

Os voy a hablar de un tema del que casi nunca se habla y es que, cuando he tenido que coger mi transporte público para ir a algún lado en concreto, sobre todo en autobús he visto que la mayoría de las veces, usaban mi silla como apoyo para sostenerse o bien invadían mi espacio que tengo reservado de persona con discapacidad apoyándose en algún antebrazo de mi silla o en alguna esquina, dejándome sin visión o claro, sin espacio vital.

La gente de por sí, es muy inconsciente se está viendo constantemente ahora en la pandemia, pero se creen que una silla de ruedas es un soporte que da derecho a terceras personas a apoyarse o a ignorar como si nada, sin darse cuenta que una silla de ruedas es parte del cuerpo de una persona, es como una pierna ortopédica de alguien que no tiene pierna la gente le estuviera pisoteando o dándole patadas por el simple hecho de que es hierro, ¿no tiene sentido, ni lógica no? Pues las sillas de ruedas es exactamente lo mismo.
Volviendo al transporte público, el metro es también muy probable de que estas situaciones pasen, pero bueno, me da margen a dar la vuelta y ponerme de tal manera de que la parte de atrás no me la toquen, aunque no siempre. El autobús es más complicado, los autobuses tienen el sitio más limitado y no tengo margen de maniobra para ponerme en la posición que debería, por lo que, la gente tiende más en ese transporte (al menos en mi caso) para apoyarse en la parte de atrás, o ponerse entre mi silla y algún barrote casi empujándome, en fin. ¡Indignante!
Y es que, la gente tiene de costumbre estos hábitos y no se dan cuenta de que pueden hasta romper la silla de ruedas.
Otro habito muy habitual es la que está relacionada con el paternalismo que es, el querernos ayudar en: maniobrar, colocarnos, etc. Sin preguntar. Tocan la parte de atrás para hacer todos estos gestos queriendo ayudar, sin tampoco percatarse de que, primero nos están tocando (repito) una parte del cuerpo que, además se puede romper dependiendo del tipo de silla que nadie sabe a simple vista como es, puede (ahora) estar infectado y ser asintomático y al tocar puede estar poniendo en peligro o a un familiar o a otra persona a la que de verdad pida ayuda o incluso, a mí misma, por lo tanto, reconsiderar que la silla no es una herramienta que podéis tocar a la tolera, es una parte del cuerpo, una prótesis más, aunque diferente de una persona que lo necesita y que si la tocáis que sea con permiso de dicha persona que la utiliza.

Odio a los invasores de espacios y los que se hacen los tontos o los despistados que los hay… Así que, si no queréis que os pillemos en el metro o en el autobús en el momento de echarnos para tras porque vosotros estáis invadiendo nuestro espacio, ¡quitaros!

Si os ha gustado, compartirla en vuestras redes sociales para acabar con estas situaciones y también darle “me gusta” si también os sirve este tipo de publicaciones.
Gracias por leerme, ¡hasta el próximo día!