LA SOBREPROTECCION PUEDE SER DAÑINA

¡Hola personas diversas! ¿Qué tal ha ido la semana? La mía ha sido un poco caos, hago muchas cosas y no todas me dan tiempo en el día que quiero que me dé tiempo, en fin una que quiere ser productiva y no sabe parar.

Quiero hablar de una cosita bastante preocupante y además que me ha pasado a mí, o sea voy a desnudarme psicológicamente hablando ¡Espero que os sirva!

Bueno, hace unos días puse un post en instagram –que por cierto, somos más diversos cada día ¡me hace inmensamente feliz- Lo que decía, el otro día hable sobre las consecuencias que pueden llevar la sobreprotección, tanto en general como en las personas con discapacidad.

Las personas con discapacidad solemos sufrir más de sobreprotección y esto en cierta manera es comprensible porque las familias no están nunca preparadas para tener a una persona con discapacidad por lo tanto, tienden a sobreproteger y cuidar a esa persona excesivamente. Como he dicho, es totalmente comprensible pero siempre hay que tener un punto de cordura y de saber pedir ayuda según que discapacidad haya obtenido esa persona.

En mi caso me perjudicó bastante la sobreprotección, llegue al mundo con complicaciones y encima el diagnostico no fue bueno, pues el primer médico que mi madre vio le dijo que yo no iba a vivir más de unos meses y que lo que iba a vivir iba a ser de forma vegetal, despues de este diagnóstico mi madre no se quedó a gusto –obviamente- y se fue a buscar otra opinión. Esa segunda opinión le dijo que había un tratamiento que aunque no estaban seguros de que me pudiese funcionar podían probar y efectivamente como veréis funcionó. Los primeros años de vida fui muy feliz no me enteraba de nada era un bebe muy gordito y muy cuqui yo –para que engañaros- Cuando tuve los cinco años, mi pueblo se me quedaba pequeño pues no tenía las suficientes herramientas allí para tener una buena calidad de vida, así que me vine a Madrid. Mi abuelo, que siempre ha sido mi padre y mi abuelo al mismo tiempo ha estado siempre conmigo, pero cuando digo siempre es literal. Me ha llevado al cole, al instituto, a las consultas, ha dormido conmigo cuando me han operado, se ha pasado el día conmigo en el hospital, ha sido literalmente un padre. Hemos sido uña y carne. La única “pega” que le podría poner: Es que ha sido demasiado protector conmigo. No he podido hacer muchas cosas por el simple hecho de que él no me ha dejado o le daba miedo a que me pasara algo y yo, por ignorancia o por complacerle porque era mi figura paterna siempre le he hecho caso. Tened en cuenta que era la persona más importante de mi vida junto a mi madre.

La sobreprotección que he tenido en mi familia hicieron que poco a poco me cerrara más con la gente, era sociable tenía amigos pero me costaba un trabajo enorme relacionarme. He sido muy introvertida, muy pasiva, muy manejable y con poquísimas habilidades sociales, aparte mi autoestima ha estado casi siempre en los suelos. La sobreprotección que mi familia y sobre todo mi abuelo me daba aunque la intención era buena porque me quería y no lo dudo en ningún momento, hicieron que fuera dañina para mí.

Vino el instituto y aunque hubo muchos cambios empiezo poco a poco y con muchísimo miedo a querer decidir sobre mi futuro, tomo decisiones que actualmente me arrepiento como dejar la ESO –mi familia lo acepta- Porque querían lo mejor para mí, pero seguramente lo mejor para mi es que me hubieran exigido más y apretado más los machos ¡En fin! Dejé la ESO y me recomendaron algo más “fácil” para una persona como yo un pcpi de administración. En ese instituto empecé a querer estudiar y seguir avanzando puesto lo que me llamaba más la atención era la atención al público, quería ayudar a personas, orientarlas. Aprobé y saque el título, el problema es que no tenía la ESO y no podía trabajar en ningún lado. Me fui a un instituto de mayores, allí sufrí un año de medio acoso. Los ninis de mi clase hacían ruidos y se reían de mí porque me sobresalto en seguida, real que lo pasé fatal. Finalmente lo conseguí. Quise seguir con lo que había empezado y era administración y pude hacer un grado medio en ese momento mi familia era más consciente de mis necesidades y tenía algo más de libertad, pero aun así no podía salir sola, no podía coger el transporte público sola, tenía que estar pendiente de si podía mi abuelo o mi madre llevarme o no. He de decir que mi madre ha sido más “abierta” que mi abuelo. Empecé a decidir el corte de pelo, el color, la ropa pero tardé años en poder decidir estas pequeñas cosas y aun así tenía que preguntar y tenía tan poca autoestima que tenía que confirmar si estaba bien lo que hacía o no, por juicio propio no lo sabía.

Terminé grado superior, lo odié sinceramente mi “pasión” es ayudar a las personas y lo único que me enseñaba ese ciclo era el estar en un ordenador y teclear. Por suerte me quedé sin plazas para hacer el superior de marketing y comercio y tuve que encontrar rápido un grado superior online privado en Deusto de gestión de redes sociales y Community manager. ¡Me enamoré! Pero… En medio de esto, la persona más importante de mi vida se pone enfermo, le diagnostican cáncer y al año muere y pensé –Estoy sola, no tengo a nadie al que acudir”- Os juro que él era el único con el que yo podía expresarme y abrirme sin miedo, a pesar de su inflexibilidad en otros aspectos él era el que más me escuchaba. Y ahí lo perdí. Al año y poco también perdí a mi abuela, que también era muy importante para mí.

Tuve que resurgir como el ave fénix, no sé de donde saque fuerzas para avanzar pero lo hice, cosí mis alas y empecé a volar… Esto a partir del año 2017, hace nada.

¿Por qué os cuento mi vida? Pues porque me hubiera gustado que mi abuelo me hubiera guiado y acompañado de otra manera, hubiera sabido de lo que era capaz y aunque él lo sabía, porque al final de su vida me dijo que fuera psicóloga, pero no pudo verlo y a mí me costó un montón salir de esa burbuja, de hecho aún me cuesta. La autoestima la estoy trabajando, pero soy consciente de que no la tengo del todo controlada, todavía tengo muchos complejos y mucha porquería en la cabeza. Si esto me hubiera ayudado desde un principio, actualmente estaría superadisimo y hubiera sabido ser más consciente de la verdadera realidad.

Por ello, es tan importante que no haya una sobreprotección excesiva. Las personas con discapacidad no necesitamos sobreprotección sino una buena guía y ayuda sin exceder.

Espero haber ayudado en algo por muy poco que sea con mi historia. Buscad ayuda si no sabéis hacer algo, no pasará nada y dejad que las personas con discapacidad física sean independientes emocional, físicamente y psicológicamente.

Compartid esta entrada a familias o gente que tenga personas con discapacidad a su cargo y gracias nuevamente por leerme.

¡Hasta el próximo día!