¡Un día conmigo!

Buenas tardes mis personitas diversas, estas entradas no las suelo hacer pero bueno, nunca es tarde además, me ha costado mucho hacer este video que os voy a mostrar a continuación y al mismo tiempo me he divertido un montón.

Os voy a mostrar un video que acabo de subir hoy a YouTube de un vlog de como es un dia conmigo y como vivo teniendo discapacidad. Estoy yendo a prepararme la prueba de acceso a la universidad, por problemas de la vida aun no he podido ir, pero estoy luchando para poder hacerlo y lo voy a conseguir, creedme.

Sin quererlo os hago ver como se siente una persona en silla de ruedas cuando va por la calle teniendo tantos baches, obstáculos y en definitiva muchas barreras arquitectónicas.

De verdad, me ha gustado mucho hacer este video y me ha quedado demasiado bien para lo inexperta que soy en hacer este tipo de videos, tenia muchas ganas porque considero que es importante enseñar este tipo de vida para que la sociedad se convenza de que hacemos lo mismo simplemente que con mas dificultad pero no por nuestra discapacidad sino, por la poca colaboración, concienciación y el gran capacitismo social que hay actualmente.

Así que, si este video sirve para que gente con una mentalidad mas cerrada vea que somos igual al resto o que una persona con discapacidad que se sienta encerrada por el capacitismo y paternalismo que hay en su entorno se empiece a rebelar y a hacer lo que de verdad quiere, me quedaré super satisfecha.

Seguidme si queréis, decidme que os ha parecido y darme mucha interacción en el video si consideráis que es relevante.

¡millones de gracias!

Situación Capacitista y discriminatoria| Experiencias.

¡Hola mis personitas diversas! Comenzamos la temporada comentando una situación capacitista y súper discriminatoria que pasó el pasado sábado 11 de septiembre del 2021.

Estaba con una amiga pasando el día, fuimos al museo del ferrocarril, que por cierto, está muy adaptado e interesante y algunos días hay mercadillos donde venden cosas artesanales, ropa, libros un popurrí de cosas muy bonitas.

El caso es que después de eso, fuimos a comer al centro de Madrid, más concretamente a la zona de Callao. Decidimos ir al ginos y fuimos a uno que está en la calle Gran Vía, 43, 28013 Madrid un local doble, porque por una parte está el Vips con su terraza en frente y por otra el ginos en cuestión. Aquí es donde ocurre la tragedia capacitista.

Para empezar, había un mini escalón, salvable ¿Cuál era el problema? Que había una bicicleta de un repartidor justo tapando la parte mas pequeña del escalón. Yo intente un par de veces pasar pero ni modo, la bicicleta me tapaba, casi la doy cosa que no me importó en absoluto porque no debería de estar ahí y justo en ese momento sale el repartidor diciéndome “cuidado, cuidado” y yo bueno, si… Finalmente nos pusimos a la cola, dicho sea de paso que nos tocó esperar super poco porque había menos cola que en el vips, nada mas verme la señora que decía si pasábamos o no, me miro con una cara de desprecio y de desaprobación como diciendo “¿Y esta que hace aquí?” Mirando hacia mi silla. Mi amiga y yo flipamos un poco pero quisimos dejarlo pasar, al final queríamos comer y seguir pasando un buen rato. A los 5 o 10 minutos de haberse ido la señora, nos dice que no hay mesas libres, que habían todos empezado a comer cuando eso era mentira, estaban saliendo gente del restaurante, o sea que había mesas libres y que mi silla no cabía en el local o mesas.

Nos quedamos paradas unos segundos, mi amiga la pregunto que si íbamos a tardar mucho en esperar y nos dijo que no sabía.  Os juro que me quedé en shock, no supe cómo reaccionar en mi cabeza sabía que estaba mal lo que estaba pasando y que tenía que hacer algo, pero mi cuerpo no podía hacer movimiento alguno y mis palabras no me salían. Una situación asi no me había pasado nunca, quizá por ese motivo sea por lo que no pude reaccionar. Al salir y sentarnos en la terraza del vips que hay si que pudimos comer bien y todo normal. Dijimos de poner una reclamación, pero mi amiga no quiso y yo no sé muy bien cuál es el procedimiento.  Según ella, al pedir una hoja de reclamaciones en la misma hoja te pide un lugar en donde tener que ir con la hoja rellenada para verificarla pero no solo eso, sino que tienes que pagar (no sé cuánto) para que finalmente quede constancia y sea válida. Mi amiga no quiso que yo hiciese todo eso por esa estúpida, pero es verdad que pensándolo en frio tendría que haberlo hecho, porque me ha pasado a mí y la puede pasar a otra persona igual. Estas situaciones se tienen que denunciar y reclamar.

Aun asi lo puse por redes sociales, Instagram, twitter, TikTok… y Ginos me comento en varias redes sociales pidiéndome disculpas y dándome una página para reclamar la situación y según ellos me llamarían de atención al cliente. Aun no me han llamado, ni escrito…

Lo que sí sé seguro es que la próxima vez pediré mi hoja de reclamaciones y si hace falta llamaré a la policía, porque esta señora quedara impune y sin ningún tipo de sanción seguramente, pero yo me quedo con esa mala experiencia. Y no puede seguir pasando.

Denunciar, reclamar vuestros derechos, solo así sabrán que existimos.

Restaurantes accesibles en Madrid

¡Mis personitas diversas! ¿Cómo estáis? Quería haceros unas recomendaciones que espero que os vayan bien sobre unos restaurantes accesibles en Madrid, que es la ciudad en la que vivo. Muchas veces nos vemos en situaciones de desesperación por encontrar restaurantes accesibles para personas con discapacidad ¡Algo que tendría que estar ya superado! Pero no… Hay un larguísimo camino por recorrer.

Como he dicho, viene el verano y como tal las actividades de ocio, os voy a presentar tres opciones para mi muy buenas de restaurantes accesibles, económicos y de buena calidad.

Claroscuro: Cuenta con una entrada llana por si quieres comer dentro pero también tiene una terraza bastante recogida y estilo césped, muy chula. La decoración de dentro del restaurante es una pasada, llenos de espejos, bastante amplio ya no solo para meter la silla sino, para maniobrar, el ambiente y el espacio absolutamente inmejorable. Termino por el trato del servicio, para quien no lo sepa las personas con discapacidad nos quejamos muchas veces del trato que nos dan algunas personas de servicio cuando vamos a cualquier restaurante, capacitista, paternalistas, si vamos con otras personas pues para ellos no existimos y un largo etc. Pero aquí, no pudo ser mejor. Sentimos normalidad en todo momento, ni un ápice de todo lo que os he comentado anteriormente, me emocione y me dio muchísima alegría pero luego a la larga cuando lo pienso digo: “Pero Irene si es lo normal” Si, que te traten como a una persona más debería ser normal, pero amigos… aun no lo tenemos integrado. La calidad de la comida era y es deliciosa, no puede ser más apetitosa. El tipo de comida que hacen es del estilo mediterránea. De verdad que un maravilla, cuando fui me puse las botas.

Esta divinidad de restaurante está en la calle Velázquez 31, hay un autobús justo en frente cruzando la acera.

La canica: Otro de los pocos restaurantes que cumplen con los requisitos de restaurante accesible. En la entrada había una rampa para poder subir, despues el espacio y el sitio bastante amplio para sillas de ruedas, el estilo y el ambiente del restaurante no puede ser más precioso y elegante, parece que entras en otra época. El trato al igual que el primero también estuvo súper normalizado, aunque sí que llamábamos más la atención del servicio, pero el trato con nosotras fue maravillosamente bueno. La comida de muy buena calidad y muy sabrosa, una presentación bastante buena y sofisticada. Actualmente en su página web pone que están cerrados debido a un incendio de cocina pero que en seguida se pondrán de nuevo en marcha, espero que podáis ir pronto y disfrutéis de su gastronomía y cambio de tiempo.

El lugar en donde lo podéis encontrar está en: Av. de los Andes, 25 al lado del corte ingles del campo de las naciones. Hay autobuses muy cerca del restaurante.  Sin duda volveré en cuanto se pueda y digan, ¿Y vosotros?

Ochenta grados: A lo mejor no entendéis el por qué os recomiendo este restaurante, aun así os lo voy a explicar. Este restaurante al que fuimos estaba en Las Tablas pero hay otro en Castellana, Grados Pozuelo y en Malasaña. Al que fui había dos entradas una inaccesible y otra accesible. En la entrada accesible nos vimos (mi amiga y yo) con el problema de que las mesas estaban muy altas, pero tuvimos “la suerte” de que mi silla se puede subir al menos un metro y mi amiga se puede mover con más o menos movilidad y soltura para sentarse en otra silla y subir. En la otra entrada no accesible, las mesas eran de un tamaño normal, estándar (lógica ninguna, lo sé). Reservamos con antelación, dijimos que estábamos en sillas de ruedas, aun así nadie dijo nada sobre las mesas. El trato… durante la cena decente. Ni normalizado ni paternalista, estaba con la cuerda floja, pero al entrar una de las del servicio, le grita a la jefa que han venido “las del carrito”. Evidentemente me sentó como fatal, pero como iba a pasármelo bien y a disfrutar de la noche, me lo tomé con humor y listo. Solo puedo recomendar este restaurante, para las personas que pueden moverse sin dificultad o con la suficiente soltura de subir en la silla y porque la comida estaba deliciosa, de buena calidad y variada. El ambiente muy tranquilo, el restaurante en si muy bonito y muy espacioso.
Ahora bien, hay más restaurantes en otros distritos, solo he probado ese. No les demos el punto negativo a todos, vayamos a alguno más a ver si en cuanto a accesibilidad y comportamiento son mejores. Si vais a alguno contadme.

Decidme si vais a ir a alguno de estos restaurantes y si habéis estado en algun otro accesible, si queréis comentadlo por comentarios. Gracias una vez mas por leerme y hasta el próximo día ¡Hasta pronto!

Especial

Hola mis personitas diversas, ¿Cómo estáis? Espero que hayáis pasado un fin de semana fantástico aunque haya llovido. Hoy os quiero hablar de los diferentes significados que hay en algunas palabras en nuestro vocabulario.

Nuestro vocabulario es muy enriquecedor y poético pues de una palabra podemos sacar varios significados dependiendo del contexto en que se use. El problema viene cuando una palabra se usa en el contexto equivocado. Una palabra como “especial” que aparentemente significa que algo o alguien tienen un aura diferente y bonito al resto, cuando se refiere a las personas con discapacidad es negativo.

¿Por qué una palabra tan bonita y con tanto significado puede resultar tan negativo para un determinado grupo de personas?

Dibujo de un niño en silla de ruedas jugando al baloncesto
dibujo de un niño jugando al baloncesto en silla de ruedas

Bueno, cuando decimos que una persona con discapacidad es especial no solemos referirnos a la persona, o sea, a que esa persona es especial para nosotros que nos aporta algo bonito a nuestra vida ya sea porque la conocemos o porque tiene una esencia única para nosotros, sino que realmente se dice por la propia discapacidad y eso es contradictorio. Las personas con discapacidad no somos especiales por tener discapacidad, seremos especiales por otros aspectos o quizás no, pero nuestra discapacidad no nos hace especiales.

Especial es alguien que nos envuelve su personalidad y nos atrapa por dentro, cuando ves un arte que pocos tienen en esa persona o simplemente cuando esa persona habla contigo con solo mirarla y os entendéis eso, para mi es especial.

Las personas con discapacidad, algunas tendremos talento, tendremos carisma y personalidad única no digo que no, pero no por tener discapacidad, sino por ser personas con algo dentro que nos haga especiales, tened esto muy claro.

dibujo de una persona con discapacidad tocando la guitarra
dibujo de una persona con discapacidad tocando

 Identifiquemos el verdadero significado de aquellas palabras que tienen un doble significado en cada contexto y usémoslas adecuadamente para no crear conflictos y rechazos hacia esas palabras. Nuestro vocabulario es muy rico, tenemos una importante herramienta de comunicación que en muchos paises no la tendrán tan desarrollada. No la desaprovechemos y seamos conscientes de lo que tenemos.

No cuesta nada analizar nuestras palabras y saber lo que significan para nosotros y tampoco nos cuesta nada empatizar y pensar que nuestro vocabulario el de cada uno no es el mismo que el de al lado, nuestras expresiones podemos haberlas adquirido por nuestras familias, amigos, conocido o por los libros que hayamos leído entre otras cosas y otras personas haber adquirido otras distintas, lo dicho, nuestro lenguaje es muy rico y hay miles de significados en él, solo hay que saber dónde usar cada palabra y eso ahora es muy fácil.

 Espero haber ayudado y transmitido el mensaje que quería lanzar en esta entrada. No somos especiales por nuestra condición sino, por la persona que somos, no lo olvidéis.

Gracias por leerme de nuevo y decidme si estáis de acuerdo conmigo… ¡Os espero la próxima vez!

Seguidme en mis redes sociales y escribirme si tenéis alguna sugerencia, duda o tema que queráis que hable.