¿SEPARAmos ROLES sociales?

¡Hola mis personitas diversas! ¿Cómo estáis? En mi último post de instagram hablé sobre uno de los prejuicios o errores que tienen algunas personas al pensar que el ser pareja de una persona con discapacidad es sinónimo de cuidarle y básicamente ser su asistente o asistenta personal. Es un error muy común porque de esto sí que no se habla nada ni se ve tampoco entonces al no tener ningún tipo de referencias pues el prejuicio es aún mayor.

Las personas con discapacidad y que además somos dependientes o sea, que necesitamos de una tercera persona como en mi caso, que la necesito en momentos puntuales nos cuesta un potosí encontrar pareja y si nos ponemos a indagar más solemos ser las mujeres las que sufrimos más este tipo de prejuicio, aunque bueno, hay de todo al final. Nos cuesta tanto por la falsa creencia que se tiene que “el ser una pareja de otra persona con dependencia al final voy a tener que cuidarla más y ser su asistente”, ¡No! Es un error muy grande el pensar así.

Una persona con movilidad reducida tiene derecho a una asistencia personal, pero eso no significa que cuando tenga pareja esa asistencia sea eliminada y sea la misma pareja la que le de este servicio. Hay que ir separando roles sociales, la asistente o el asistente personal va a estar ayudando a aquella persona con movilidad reducida y la pareja va a hacer la función de pareja. Otra cosa es que ambos como pareja haya comunicación, que la debe de haber y se establezca una serie de ayudas por parte de la pareja, en el caso de que vivan juntos, pero esto se tiene que ver como “vale, te ayudo a acostarte y tú me ayudas a hacer la cama” o a lo que pueda esa persona y de manera positiva. Porque las parejas, amigos y amigas tienen que dar y recibir de ambas partes, ser una relacion sana y equilibrada. Al final, se trata de conocer a las personas y si tú conoces a una persona con discapacidad, te atrae y te gusta en cuanto a personalidad y luego te das cuenta de que es dependiente en ciertas cosas, no limites tu propia felicidad, habla con esa persona, poco a poco si una relacion llega a mas, veréis la manera de solucionar “los problemas” que en su momento parecían imposibles y complicados.

Dos personas andando por la calle, una de ellas va en silla eléctrica y la otra no.

Este prejuicio se da porque como he dicho anteriormente no hay representación televisiva ni medios sociales y cuando la hay la ponen de tal manera de que la pareja sin discapacidad es el “héroe”, el “ángel divino”, el “alma caritativa” por querer y “cuidar” a una persona con discapacidad y a la persona con discapacidad se la dice que tiene que estar súper contenta o contento por tener a la otra persona ahí a su lado, como diciendo: “No te quejes, que para alguien que no le importa tu discapacidad y te quiere así…” Es como ¿Por qué? ¿Qué necesidad hay de presentar a una pareja de lo más normal de tal manera?

Un chico en silla de ruedas agarrado sexualmente a una chica sin discapacidad haciéndose una foto

Todos tenemos derecho a amar y ser amados el problema es la barrera social que como siempre acribilla cuales avispas asesinas el concepto del amor. Socialmente, la pareja sin discapacidad que se junta con otra con discapacidad es obligada para que cumpla como asistente, para cuidar a la otra persona, además fijaros hasta qué punto y nivel lleva esto y es que también se le considera a esa persona sin discapacidad poco activo sexualmente, porque claro “como va a hacer el amor con una persona con discapacidad” Eliminemos todos estos conceptos de una vez, hacen daño, discriminan y hacen que el concepto del amor sea superficial y sin sentido.

Recordad: Las personas dependientes tendrán su asistencia personal adecuada y cuando tengan pareja estos dos roles sociales se separan y la asistencia personal será para el asistente, salvo que se pacte entre la pareja algunas condiciones y el rol de la pareja será de pareja. No es obligatorio ni está mal, ni es mala persona que la pareja sin discapacidad no ayude todo el rato a la otra parte que si tiene discapacidad. Siempre hay que tener una buena comunicación y dejarse llevar por los acontecimientos, primero vamos a ver qué tal nos va como noviazgo, despues si queremos a ver qué tal el vivir juntos y así sucesivamente… Eliminemos conceptos y prejuicios que lo único que hacen es que sea todo más complicado y limitan la felicidad de todas las personas cuando está no debería.

SEPARA ROLES, CONOCE A LAS PERSONAS Y NO TE ANTICIPES.

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¡Gracias por leerme! ¡Hasta el próximo día!

¿Cómo hablar a una persona con discapacidad?

Hola mis personas diversas ¿Cómo os están yendo la semana? Yo estoy casi soñando ¡jaja! Ya terminé los exámenes, aunque bueno, me falta uno, pero ¡bah! Vaya que no es lo mismo y estoy de verdad súper relajada y centrada en mí en estos momentos.

Os vengo a hablar de algo que considero híper importante, no sé si me leéis gente con discapacidad o gente sin discapacidad en cualquier caso, creo que lo que voy a comentar a continuación os va a sonar. Y me encantaría que este post lo compartierais con la mayor gente posible y se mueva para dar la mayor visibilidad a este tema ya que es importante que se lea.

Todavía ocurren ciertos problemas o errores a la hora de la comunicación con una persona con discapacidad. La sociedad de forma genérica se cree que la gente con discapacidad se nos debe de tratar de forma distinta y “especial” porque para ellos es así como somos. Bien ese el primer error, pero obviando esto, voy a nombrar tres casos muy típicos y muy comunes en las conversaciones entre una persona con discapacidad y otra sin discapacidad ¿Os las nombro?

  • Personas que hablan con un tono infantil: Este tipo de gente, antes de iniciar una conversación con nosotros en cuanto nos ven, actúan como si fuéramos niños pequeños o personas con un nivel intelectual bajo. Sus gestos, su mirada hacia nosotros, su tono es la misma que utilizan con un niño pequeño… ¡Se equivocan! Pero no hay problema ¿Para que estoy yo? Para decir y revindicar todo aquello que me parece injusto o mal. Deciros, que no todos tenemos ese nivel o coeficiente intelectual ni tampoco tenemos que tener por regla una discapacidad psíquica. Personas con discapacidad hay muchas pero ninguno es igual. Es un error asociar a una persona con discapacidad con un niño o tonto, porque queridos, ¡NO LO SOMOS! 
  • Dirigirse al acompañante de la persona con discapacidad: Esto por desgracia, es una acción muy habitual más bien en consultas o médicos que en la calle, pero no siempre ocurren en éstos. Estas personas que hacen este error tan absurdo se creen o (eso creo yo) que no vamos a entender o racionar a la conversación que se está produciendo. Por lo tanto se dirigen a nuestro acompañante o a nuestro familiar… ¡Gran error también! Me encantaría que pasase de vez en cuando al revés y dar de su propia medicina a algún que otro, pues esto nos hace sentir mal, despreciados, ignorados y poco válidos para la situación y no debería ser así. Las personas con discapacidad por lo general al no ser que presenten una patología psíquica o de cualquier otro ámbito mental tenemos la suficiente capacidad para enfrentar cualquier tipo de información, situación o problema, así que, esto es un acto inadecuado, también depende mucho de la edad, de la situación, de la conversación… Hay que ver todo.
  • Subir el tono de voz y excesiva pronunciación: Éste último error social, no lo he vivido yo personalmente pero si se lo he visto hacer a otros amigos o compañeros que a lo largo de mi vida he tenido, suele ocurrir con personas con discapacidad que le falta la capacidad de hablar o de oír, en estos casos ocurren lo mismo que en el primer error que os he mencionado, sin conocer primero a la persona y verla el estado en el que se encuentra visualmente ya intuyen o sienten que se la tiene que hablar de esta forma y nuevamente se produce el error. ¿Por qué? Es posible que la persona con discapacidad no pueda hablar, ni pueda hacer nada pero de cabeza esté bien, entienda, razone, en fin… como cualquier persona. La comunicación con esa persona puede ser de varias maneras, una mediante respuestas cortas unísonas (“Si-no”) y poniéndola opciones para que la persona mueva la parte de cuerpo menos afectada a la respuesta que considera, también puede ser que la persona lleve a una acompañante que ésta os dirá como puede responder o bien la persona con discapacidad puede llevar un dispositivo de voz que pueda hablar por ella. Hay mil maneras para conocer a las personas, solo falta interés.

Explicado los tres errores más comunes y los que yo he vivido con más frecuencia os voy a dar la forma de como poder hablarnos sin cometerlos.

Lo primero que debes hacer es: Hablar con un tono normal y educado, iniciar una conversación de lo más normal igual que como lo harías con cualquier persona, amigo, paciente sin discapacidad. 

Imagen con fondo blanco arriba en el centro una foto de tres chavales tomando algo, uno de ellos esta en silla de ruedas. Abajo un numero “dos” rodeado de un semicírculo rosa que a su vez, con letras en negrita un texto: “Sencillos pasos para una buena comunicación con las personas con discapacidad” todo el texto rodeado de dos rallas rosas.

En el caso de que la conversación transcurra y veas o notes que la persona con discapacidad es inmadura a su edad previamente dicha o ves incoherencia en su conversación contigo, adapta tu lenguaje al suyo para ir “de igual a igual” 

Un punto más que quiero tratar… Cuando hablo de coeficiente o nivel intelectual bajo, no estoy hablando de que la personas con discapacidad sea tonta ¡NO! ¡NINGUNO SOMOS TONTOS! hablo de que si no es capaz de seguir la conversación con coherencia o de forma correcta a la edad que tenga es porque la patología que tiene esa persona le ha producido un bajo nivel intelectual o inmadurez que no le permite razonar correctamente. 

Por último, esto es un consejo personal o una petición no sé cómo llamarlo. Todos somos lo mismo: PERSONAS y como tal, os pido que nos tratéis del mismo modo, no tengáis miedo o lo que sea que os impida el hablarnos normal, quitaros esa imagen absurda y estúpida de nosotros y empezad a vernos igual que os veis a vosotros mismos. ¡Gracias!

Si habéis llegado hasta aquí, ¡Gracias! Gracias por dedicar vuestro tiempo en leerme y como último favor os pido que lo compartáis que les digáis a vuestros conocidos y amigos que lo muevan, es importante que estos errores desaparezcan y toda la sociedad se conciencie del mundo de la discapacidad como lo que es realmente. 

¡Mil Gracias a todos! ¡Hasta el próximo día!